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Atracciones Atenas

Viaje a Grecia: Lugares de interés en Atenas

Nuestro segundo día en Atenas comenzó temprano, a las 8.30 am, cuando sonó la alarma, justo a tiempo para darnos al obligada ducha fría que se requiere para sobrevivir en el sofocante calor del verano de Atenas, y tomar un desayuno bastante básico en el hotel.

Partimos a eso de las 10 de la mañana de regresó a la Acrópolis, comprando tarjetas postales para enviar a casa por el camino. Para depositar las postales, el lugar que primero encontramos fue un buzón situado frente a la entrada de la Acrópolis, que según indica el cartel es revisado todos los días al mediodía. De acuerdo también con la información impresa sobre el buzón, la mayoría de correo llega en 3 días hábiles a todos los destinos dentro de Europa, y en 5 días hábiles al resto del mundo.

Era un día muy caluroso, y el camino hasta la Acrópolis estaba lleno de turistas, grupos de turistas y guías turísticos. Llevamos con nosotras una botella de agua fría y comenzamos el ascenso deteniéndonos en todas las sombras que encontramos para descansar y alejarnos del sol, dado que nuestra piel aún estaba quemada después del exceso de sol que tomamos en la playa en la isla de Kos, hacía tan solo dos días.

En el camino pudimos ver el teatro de Dionisio, después de lo que llegamos a los Propileos, la monumental entrada de la Acrópolis, otro de los principales lugares de interés en Atenas. Una vez que pasamos por los Propileos llegamos a la Acrópolis. Hacía mucho viento y mucho polvo allí, lo que contribuyó a aliviar nuestro paseo en ese día caluroso y soleado. Había baños y un montón de fuentes de agua no muy fría, pero lo suficientemente fría como para llenar nuestras botellas y refrescarnos un poco.

La visión del Partenón fue sorprendente, ¡no podíamos creer que estábamos frente a tan monumental construcción! La parte frontal del Partenón estaba siendo reparada, pero aun así era muy bonito e impresionante. También había un área en la que pudimos sentarnos a disfrutar de la vista de tanto el Partenón como el más pequeño templo de Atenea Nike, alrededor de los que caminamos poco después. Me sentí como de regreso en de mis clases de historia del arte en la escuela secundaria, ¡quien habría dicho que estaría en frente de estos lugares algún día!

Después de terminar nuestro paseo por la Acrópolis de Atenas, emprendimos el descenso. La visita nos llevó un total de dos horas, y la entrada al complejo de la Acrópolis, así como a todas las demás ruinas que visitamos en Atenas, nos fue proporcionada en forma gratuita por ser estudiantes en un país miembro de la Unión Europea. Para casi todos los lugares de interés de Atenas, ésta es la norma, lo que fue de gran ayuda para nuestro presupuesto. Recuerde que debe solicitar siempre el folleto informativo, que a menudo viene con un plano e información sobre lo que están viendo, las ruinas no tienen sentido sin ayuda de este folleto.

Nuestra siguiente visita significó un pequeño desvío en nuestro camino de vuelta desde la Acrópolis: el Ágora Antigua. Corazón de la vida pública, comercial, política y religiosa de la ciudad, este fue el lugar donde la famosa democracia ateniense tuvo sus orígenes, así como también donde posteriormente floreció la vida cívica. No teníamos mucho tiempo para explorar el Ágora, pero nos divertimos viendo las diferentes “capas” de construcciones, realizadas reflejando los diferentes pueblos que dominaron el territorio griego; ingresando a una iglesia medieval, viendo el Teatro del Odeón de Agripa y subiendo a una pequeña colina para ver el Templo de Hefesto desde cerca.

Desde la antigua Ágora, regresamos hacia el camino que baja desde la Acrópolis, derritiéndonos al rayo del sol. Nos detuvimos frente al Monumento Lysikrates -también conocido como la “Linterna de Diógenes”, debido a su peculiar forma cilíndrica – para comprar un poco de Coca-Cola y patatas fritas, un golpe de azúcar y sal para nuestro s agotados organismos. Luego continuamos nuestro paseo, deteniéndonos sólo para aplicar más protector solar en nuestro rostro y hombros, antes de llegar a nuestro siguiente destino: el Estadio Panatenaico.

Pensamos que el Estadio cerraba a las 15:00 horas. Sin embargo, una vez allí, nos enteramos de que faltaban todavía un par de horas más antes del cierre. En el estadio siempre hay que pagar una entrada, pero para los estudiantes de universidades de la Unión Europea esto significa un costo de tan solo 1,50 euros por persona. La entrada incluye el uso gratuito de un audio-guía en varios idiomas. Este audio-guía cuenta todo acerca del Estadio Panatenaico, donde en 1896se celebraron los primeros Juegos Olímpicos modernos. El comentario en el audio era muy emotivo, en gran medida complementando lo que se podía apreciar con la vista. El Estadio se encontraba bajo el sol y hacía mucho calor, pero nos ocultamos todo lo que pudimos bajo toda sombra que encontramos.

Después de una parada para tomar helado en los Jardines Nacionales, visitamos el Templo de Zeus Olímpico, donde sólo 15 de las 104 columnas originales se encuentran todavía en pie, con una decimosexta que yace a los pies del resto y en pedazos desde que una tormenta le destruyese en el siglo 19. El área alrededor del templo de Zeus fue también nuestra oportunidad de refrescarnos, ir al baño y descansar un poco.

Posteriormente, cruzamos los Jardines Nacionales una vez más, en este caso en dirección a la plaza Syntagma. No nos paramos en frente del Parlamento y esperamos hasta que el reloj dice la siguiente hora en punto, que era la hora 18:00. Enotnces vimos el cambio de guardia ateniense, con guardias que usan zapatos de pompón, faldas con pliegues y una completa vestimenta tradicional llamada fustanella. Su caminar era especial, divertido y valía la pena la grabación de un vídeo. Así y todo, no pudimos evitar sentir algo de lástima por los guardias, que debían vestir estas abrigadas ropas bajo el caliente sol de la tarde.

Terminando entonces la recorrida turística, compramos algo de comida chatarra a modo de almuerzo muy tardío o cena temprana. También recorrimos algunas tiendas y compramos souvenirs, regalos y prendas de vestir en la zona que rodea la Plaza Syntagma. Afortunadamente – para nuestros bolsillos – no descubrimos la calle comercial Ermou hasta la noche, cuando la mayoría de las tiendas ya estaban cerradas. Teníamos la intención de ver la puesta de sol desde Lykavittos Hill, pero estábamos cansadas y nos dijeron que era una caminata larga, incluso si se toma el funicular hasta la cima, así que lo dejamos para un viaje a Grecia posterior.

Después de una ducha rápida y de volver a arreglar las maletas, nos fuimos del hotel en Atenas. Cenamos mousakas y gyrosen un pequeño restaurante en la calle Kydathineon de Plaka y luego nos dirigimos a la estación de metro Acrópolis. Tuvimos que correr para coger la línea 3 del metro, que nos llevó a la estación de tren Larissa. Llegamos allí justo a tiempo para coger el tren nocturno que nos dejaría, por la mañana, en Salónica. Luego nos despedimos de Atenas, ¡la última parte del viaje ya había comenzado!

 

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