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Carnaval de Venecia

Carnaval de Venecia, primer día: los trajes, las máscaras y las multitudes

Claudia nos despertó antes de salir a trabajar. Nos sorprendió con unos deliciosos crepes con Nutella para el desayuno. Nos resultó difícil despedirnos de gente tan buena, pero nos alegramos cuando Ángelo dijo, poco antes de dejarnos en la estación de tren de Trieste, que él y Claudia se reunirían con nosotros en Venecia, el día siguiente y pasearíamos juntos!

El viaje en tren tomó cerca de 2hs. Siguiendo la recomendación de Ángelo nos sentamos del lado izquierdo – teniendo en cuenta la dirección del tren -, desde donde pudimos apreciar una hermosa vista del mar Adriático. Una rápida mirada a los vagones hacía evidente que el tren iba rumbo al Carnaval de Venecia, con una gran cantidad de personas disfrazadas con trajes y máscaras que subían al tren en cada estación. El billete de ida desde Trieste al Carnaval de Venecia nos costó solamente € 10.05.

Previo a la llegada a Venecia, el tren se detuvo también en Mestre, una ciudad cercana a Venecia, donde viven muchas de las personas que trabajan en Venecia en el sector turístico, ya que vivir en Venecia es bastante caro. También muchos turistas se alojan en Mestre, por la cercanía a Venecia y los precios de alojamiento más accesibles. La siguiente parada fue Venecia Santa Lucía, que es la estación de tren en la isla de Venecia en sí misma, al otro lado de la Laguna de Venecia. Allí nos bajamos.

Elegimos la iglesia de Santa María de Nazaret, al lado de la estación de tren, como nuestro punto de encuentro con el propietario del apartamento en que nos alojaríamos. Los hostales y hoteles en Venecia pueden ser bastante caros y, con frecuencia,se llenan con mucha anticipación para el Carnaval de Venecia. Sin embargo, y como éramos un grupo de 5 a 6 personas, alquilar un apartamento en Venecia valía la pena. El alquiler, vale recordar, es también algo que hay que hacer por adelantado. Nuestro grupo reservó el alojamiento en Venecia ya a mediados de diciembre, utilizando PayPal para realizar el depósito.

Arrigo, uno de los dueños del apartamento, llegó poco después, y nos ayudó a llevar nuestras maletas hasta el lugar. Después de atravesar el Ponte DegliScalzisolo debimos caminar unas cuatro o cinco cuadras hasta el apartamento. No fue difícil encontrarlo: dos cuadras rectas, doblar a la izquierda, cruzar un puente, caminar un poco y ¡ya llegamos allí! Un exterior típico veneciano daba lugar a un interior pintoresco, acogedor y confortable, ¡un apartamento recomendable!

En la sala había un sofá-cama, una mesa de comedor y una cocina integrada, totalmente equipada. El dormitorio contaba con una cama doble y un sofá-cama individual, un televisor y un armario. También había un baño y un pequeño hall de entrada, ropa de cama, toallas y calefacción. Pagamos el resto del alquiler a Arrigo y acordamos con él como haríamos el check-out. Luego nos dirigimos a la Plaza de San Marco, el principal lugar visitado por el turismo en Venecia.

El camino desde Santa Croce – la zona de Venecia donde se encontraba nuestro apartamento – hasta la Plaza San Marco nos resultó bastante largo, pero sencillo: bastaba con seguir las indicaciones a los lados de las casas y al flujo de turistas. En Carnaval, Venecia es especialmente concurrida, ya que es uno de los carnavales más antiguos y famosos del mundo.

Almorzamos en una terraza de un pequeño restaurante en Venecia, en algún lugar en el distrito de San Polo. La comida no era de buena calidad -para el precio que pagamos- y algunos platos fueron demasiado pequeños. Como recomendación, en los restaurantes de Venecia asegúrese de preguntar de antemano exactamente que le van a servir y cuanto deberá pagar. Esto último es porque en muchas partes de Italia, no se incluye en el precio en la carta el costo del cubierto, el de la guarnición, el cargo por sentarse en una terraza y así sucesivamente.

El cuero es de buena calidad en Italia, y no tan caro como en otras partes de Europa, así que aproveché la oportunidad para comprar un bolso pequeño.

En el momento en que llegamos a San Marco estábamos cansados de tanto caminar. Con las paradas para tomar fotos y ver las tiendas habíamos demorado bastante. Los precios de los trajes de carnaval y las máscaras de Venecia eran bastante razonables, por lo que no es fácil resistir la tentación de comprar algunas.

San Marco parecía un festival o concierto de verano.La plaza estaba llena de gente y debías caminar a los empujones, cuidando tu bolso o cartera en todo momento. No teníamos mucho tiempo y era difícil organizar puntos de encuentro. Fue así como, para tener una experiencia más agradable, nos dividimos en duplas.

No todo el mundo llevaba un disfraz, pero la mayoría de la gente estaba padeciendo algo así como una “fiebre del carnaval de Venecia” y se había pintado la cara o comprado una máscara, una capa o un disfraz. Entre los turistas, hay quienes alquilan un traje profesional, pero también hay artistas vestidos con disfraces y máscaras, y con un excelente maquillaje, que posan para las fotos. Había que correr de una persona disfrazada a otra, al mejor estilo de los paparazzi, con el fin de tomar buenas fotos. Fue muy divertido, un ambiente muy agradable era el de San Marco, con sorpresas constantes y mucha alegría.

Una amiga llegó en tren a media tarde, así que tratamos de ir a recogerla a la estaciónVenezia Santa Lucía, cercana a nuestro apartamento. Calculamos 45 minutos para llegar allí, pero es fácil perderse en las pequeñas calles, canales, puentes y callejones de Venecia. Además, toma su tiempo abrirse camino entre las multitudes del Carnaval. Finalmente, nos tomó algo así como 90 minutos llegar al punto de encuentro acordado, en la iglesia junto a la estación tren.

Mientras estuvimos perdidas, caminamos por la zona de Venecia al oeste de Piazza San Marco, donde se encuentran las elegantes calles y tiendas de ropa y accesorios de diseño. Desde allí llegamos a la tranquila zona de La Fenice, donde pasamos por el teatro de ópera del mismo nombre, uno de los mayor y más importante en Italia. Luego, notando nuestro desvío, nos dirigimos de nuevo al noreste a través del Puente de Rialto. Atravesamos la zona de San Polo y el distrito de Santa Croce, para llegar finalmente de regreso a la estación.

Al momento de comprar comestibles o artículos de higiene, Venecia no cuenta con muchos supermercados. Tratamos de encontrar el Billia en el área de Cannaregio, que está al este de la estación de trenes, antes de cruzar el canal. El supermercado resultó estar muy lejos, sobre todo teniendo en cuenta que teníamos que cargar con la maleta de nuestra amiga. Fue así que tuvimos que conformar con algunas tiendas de tamaño mediano: almacenes, panaderías y carnicerías, para resolver la cena y el desayuno de la mañana siguiente.

Una vez de regreso en el apartamento, descansamos un poco antes de cenar y prepararnos para disfrutar de la noche en Venecia.

 

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