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Costa Sur Islandia

Islandia, la isla volcánica: un día en la costa sur

Para nuestro segundo día el plan era realizar un recorrido por las principales atracciones turísticas en la costa sur de Islandia. Esta zona no es tan turística como el Círculo Dorado, pero sigue siendo parte de la carretera número uno, que tiene forma de anillo y recorre toda la isla, por lo que es también un lugar de fácil acceso para los turistas. Existen también para la costa sur variedad de excursiones turísticas por el día, aunque son menos que en el caso del Círculo de Oro.

Nuestra primera parada fue la catarata Seljandsfoss. Desde lejos parecía tan solo una pequeña cascada con delgadas y poco abundantes caídas de agua. Sin embargo, una vez nos acercamos, vimos que era realmente hermosa. Hay un camino que permite transitar por los lados y por detrás de Seljandsfoss, dándole la vuelta entera y pudiendo apreciarla de todos los ángulos. Pequeñas flores de diferentes especies, en color amarillo y morado decoraban la zona de la catarata, produciendo un fuerte contraste con el verde de la vegetación.

El sol comenzó a brillar una vez nos alejamos de la catarata siguiendo el sendero marcado para estos fines. El sendero culminaba cerca de una cueva, donde había agua hasta una altura de más de medio metro. Pero nuestros amigos de Una y Onni estaban preparados. En el coche, habían traído varios pares de botas de vadeo. Este tipo de botas son similares a las botas de lluvia: gruesas y resistentes al agua. A su vez, son muy altas, van desde los pies hasta casi las ingles, protegiendo las piernas enteras.

Una vez cambiamos nuestros zapatos por estas botas, caminamos con ellas puestas por el agua, ingresando en la mencionada cueva. En su interior nos encontramos con una segunda catarata, también de gran tamaño. El flujo de agua ingresaba por un gran agujero en la parte superior de la cueva. El nombre de esta segunda cascada era Gljufrabui, lo que significa: “el que vive en el cañón”. Como puede verse, en Islandia los nombres de las atracciones son muy descriptivos de lo que se está presenciando!

El agua de Gljufrabui provenía del mismo lugar que la de Seljandsfoss. Era agua de deshielo de un lejano glaciar en la colina. Se trataba de agua dulce, limpia y fresca, por lo que aprovechamos a llenar nuestras botellas de agua en Seljandsfoss. El sabor del agua era delicioso.

Después de esta parada, continuamos nuestro camino en dirección sureste. Pronto nos detuvimos en nuestra segunda parada: una piscina semi-natural llamada Seljaballalaug. Para llegar a ella, debimos aparcar el coche y caminar adentrándonos entre las montañas. Nos encontrábamos en la zona donde están las fincas y granjas que resultaron más dañadas cuando el Eyjafjallajökull entró en erupción en mayo 2010. Fue asombroso ver cómo estas personas todavía viven allí, tranquilamente disfrutando de sus vidas a pesar de la cercanía inminente de multitud de volcanes activos.

El agua de la piscina estaba agradablemente tibia, y caliente en algunas partes. Se trata de agua que se calienta en el interior volcánico de la montaña, luego desciende y se filtra entre las rocas, llegando a la piscina. Se trataba de una piscina semi-rectangular, que tenía la montaña como una de sus paredes, y otras tres paredes, así como el fondo, construidos en hormigón. A unos pocos pasos se habían construido tres vestuarios muy modestos (bancos de hormigón, agarraderas para colgar la ropa, y un agujero en la pared en el que probablemente se planeó originalmente colocar una ventana. Utilizamos uno de estos vestuarios para cambiarnos y vestir nuestros trajes de baño. Luego saltamos rápidamente en el agua caliente de la piscina; era un día frío y bastante nublado, por lo que no era ideal estar afuera en traje de baño!

La piscina se había llenado de ceniza durante la reciente erupción volcánica. Posteriormente había sido limpiada, pero todavía se tenía una sensación arenosa en los pies al caminar en ella; probablemente a causa de que había quedado algo de ceniza en el interior, contra el fondo. El color del agua era verde intenso. De acuerdo con nuestra amiga Una, esta coloración la otorgan pequeñas plantas que habitan la piscina.

Después de un relajante baño, corrimos haciael vestuario, secamos rápidamente nuestros cuerpos con las toallas y volvimos a abrigarnos con nuestras ropas. Luego caminamos de regreso al coche. Ir desde el lugar de aparcamiento de coches hasta la piscina nos significó una caminata de 10 a 15 minutos, pero el camino de regreso nos pareció mucho más corto y rápido, como siempre ocurre.

La tercera parada tuvo lugar en una nueva catarata. En este caso se trataba de Skógafoss, una catarata casi perfecta. A diferencia de las cataratas que habíamos visto antes, Skógafoss contaba con una armoniosa forma simétrica y un flujo constante y abundante de agua. La caída de agua tenía un total de unos 40 metros de altura. Había tres niveles diferentes a los que se podía acceder para apreciar la catarata: la zona inferior, la zona media y la zona superior. Escaleras de estructura metálica facilitaban el ascenso y descenso entre los diferentes puntos panorámicos; los visitamos todos sin mayor inconveniente.

El área alrededor de esta cascada es el punto de comienzo de una de las caminatas o rutas de senderismo más típicas de Islandia. Desde allí se transita río arriba, apreciando sus diferentes caídas y la variedad de cascadas que estos producen. El final del recorrido tiene lugar en un glaciar, que es también donde nace el rió que alimenta a Skógafoss. Esa zona del glaciar se conoce como Fimmvorduhals que significa “el camino con cinco postes indicadores”. Fueen Fimmvorduhals donde tuvo lugar la original erupción de lava volcánica en 2010. Esta erupción fue seguida por la más conocida, del vecino Eyjafjallajökull, que despidió más ceniza que lava.

Una vez de vuelta en el coche comenzó a llover. Fue así que atravesamos rápidamente el valle Myrtalur o “el valle del pantano”. Se suponía que íbamos a detenernos allí, ir a la costa y disfrutar de un par de lugares de interés turístico, pero-como su nombre lo indica – este valle es el lugar más húmedo y lluvioso de toda Islandia. Llovía intensamente cuando lo cruzamos, por lo que no tenía sentido detenernos allí.

Una vez al otro lado del valle, pronto arribamos a la localidad de Vik. Esta es la ciudad más al sur en todo el territorio continental de Islandia. La palabra “Vik” significa bahía y es de donde la palabra “vikingo” se originó en primer lugar.

En Vik, nos detuvimos en un café local alrededor de las 18:00 horas. Allí tomamos una suerte de almuerzo tardío. Mi elección fue una jugosa hamburguesa casera de tipo barbacoa, acompañada de patatas fritas y salsa rosa. En Islandia, todos los cafés y restoranes ofrecen el agua sin costo para acompañar su comida, sea en vasos o en jarra dependiendo del establecimiento.

Después de comer, paramos en el pequeño supermercado de Vik para comprar algunos víveres y visitamos la playa de arenas negras. La vista desde allí era hermosa, y la sensación de estar parados sobre gruesa arena de color negro bastante inusual. El agua estaba fría, pero no demasiado fría. Aun así, y dado que era un día frío, sólo la toque rápidamente con la mano, no animándome a mojarme. Después de dos días de intentos fallidos, fue en la playa de las arenas negras, donde finalmente pudimos tomar una foto de todas las chicas del grupo saltando en el aire al mismo tiempo. En la distancia se podía ver además un grupo de acantilados, que son los conocidos como Reynistrangar.

Una vez que salimos de Vik, continuamos nuestro camino a nuestro próximo destino. La carretera cruzó muchos puentes, algunos de los cuales pueden ser peligrosos cuando los glaciares se derriten y se producen inundaciones. Parte de la arena en la zona había sido cubierta con hierba verde como parte de un proyecto del gobierno para el control de las inundaciones por deshielos.

Manejamos alrededor de una hora. En cierto momento abandonamos el camino pavimentado principal de la ruta uno, giramos a la izquierda e ingresamos en un camino más irregular. Este camino nos llevaría hasta una nueva región para nosotros: la casi deshabitada región montañosa central de Islandia, donde pasaríamos la noche en un refugio de montaña. Pero esta es una historia totalmente nueva, que describiré en un próximo post .

 

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