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De compras en Atenas

Viaje a Grecia: Compras en Atenas

Después de una noche de no muy buen dormir en el ferry a Atenas, fuimos despertadas a las seis de la mañana por uno de los mozos del bar. La temperatura del aire acondicionado en el salón en que dormimos se encontraba demasiado baja. Esto, junto con la despertada, probablemente se debían a que el personal del ferry buscaba que más personas consumiesen bebidas calientes en el bar a modo de desayuno. En nuestro caso, preferimos pasar el tiempo restante en la cubierta más cercana y disfrutar de la sol de la mañana y el aire cálido de Grecia mientras el ferry se aproximaba a Piraeus, el puerto de Atenas, a donde sólo arribamos a las ocho de la mañana.

Una vez en el puerto de Piraeus, un autobús gratuito – servicio del puerto – nos llevó a la estación, donde tomamos una línea de metro hacia el centro de la ciudad de Atenas. Una vez allí, tomamos un segundo metro para ir a la estación de Syntagma. Este es el nombre de la plaza principal de Atenas, cercana a la que se encontraba nuestro hotel en Atenas.

Yo esperaba que Syntagma fuese una plaza bonita, pero finalmente no me fue posible comprobarlo. Con todos los problemas que en la actualidad enfrenta Grecia, la plaza está llena de pancartas y carpas de personas que protestan pacíficamente frente al edificio del Parlamento, que está ubicado justo frente a la parte más alta de la plaza.

Cargando con nuestro equipaje, caminamos unas 5 cuadras hasta Diksauros, nuestro hotel en Atenas. Mi amiga se sentía mareada por el calor-que ya era incómodo a las 9 am, así que me tocó llevar las maletas de ambas. El hotel era más parecido a un hostal, con habitaciones privadas, pero que comparten las dos baterías de baños y duchas disponibles. Llegamos a las 9.30 de la mañana, poco antes del horario previsto para el check-in.

La habitación que nos fue asignada se encontraba en el sótano. Se trataba de una habitación fresca –lo que no es poco decir para la sofocante Atenas – , pero también en mal estado y equipada tan solo con un escritorio, una silla, un armario, una mesita de noche, una cama y un pequeño catre – cama metálica plegable. Las habitaciones de planta alta eran más bonitas y estaban mejor equipadas- con aire acondicionado, ventiladores, paredes de colores y camas de verdad, pero no sabíamos que cuando aceptamos tomar la habitación asignada. Cansadas como estábamos, no queríamos esperar a que otras habitaciones se desocupasen y aceptamos la primera disponible.

Después de un refrescante baño, y tras cuatro horas de ponernos al día con el sueño, nos fuimos a pasear por las calles adoquinadas de Plaka. Estaba lleno de tiendas para turistas. Salimos de compras en Atenas, y tratamos de comprar un sombrero de paja (el sombrero de”turista en Grecia”, como más tarde lo llamaríamos) en una tienda o puesto de la calle, pero el dueño se molestó porque probamos varios sombreros durante largo rato, y movimos el espejo de lugar, así que muy enojado vino, nos quitó los sombreros y nos echó, perdiéndose dos buenas ventas! Más tarde ingresamos en una tienda más tradicional en el que pude hacerme de un buen sombrero.

Para el almuerzo, nuestra elección fue probar los verdaderos Gyros griegos en un pequeño café en Mitropoleos Square, donde el exterior de la iglesia se encontraba en reparación. Luego partimos desde ahí, y caminamos por la calle Pandrossou, desde la que tuvimos nuestra primera visión de la Acrópolis a nuestra izquierda, en un cruce de calles.

Una vez en Monastiraki –otra plaza, donde también hay estación de metro -, visitamos el mercado de pulgas, que no era más que una pequeña plaza con muebles antiguos y artículos de decoración añejos, rodeado por un montón de tiendas para turistas. Sin embargo, encontramos algo de ropa y calzado a buen precio y nos sacamos las ganas de hacer ese tipo de compras en Atenas.

Tocó entonces el turno para la joyería. Teníamos un poco de miedo de ser estafadas, pero finalmente encontramos un par de joyerías que parecían dignas de confianza. Mi amiga compró pendientes, un anillo y un colgante, la mayoría en plata y con decoraciones o arreglos en ópalos– una gema local semi-preciosa. Por mi parte, compré un collar de oro blanco para sustituir a uno que había perdido recientemente, y un dije barato –con el típico ojo griego en fondo azul – para añadir peso a la cadenita hasta que pueda permitirme comprar un nuevo Zafiro como el perdido.

Salimos de la tienda de joyas a las 18:00. El encantador vendedor de la joyería, además de intentar vendernos poco más que todo lo que tenía en su tienda, nos aconsejó ir en ese momento a la Acrópolis de Atenas, dado que el sol no estaba tan fuerte a esa hora y podríamos disfrutar más.

Salimos entonces de la joyería y comenzamos el ascenso desde Monastiraki, pero con varias paradas en el camino. Antes de llegar a la Acrópolis visitamos las ruinas de la Biblioteca de Adriano y el Foro Romano. En este última también me encontré con algunos amigos de América del Sur, que estaban haciendo su viaje de “vuelta al mundo” que se estila hacer en cada generación de estudiantes de algunas disciplinas. Una cerveza y una coca-cola en una terraza de Plaka fueron también una parada obligatoria antes de iniciar el ascenso.

En el momento en que – finalmente – llegamos a la entrada de la Acrópolis ya eran casi las 8 pm, y el acceso se había cerrado a las 19:30. Postergamos la visita a la Acrópolis para el día siguiente y disfrutamos, por tanto, de la puesta de sol. El lugar elegido fue el Areopagus; una pequeña colina a la que se puede subir desde cerca de la entrada a la Acrópolis. Desde el Areopagus se obtiene una excepcional vista de todos los rincones de Atenas, así como del Ágora Antigua y de la Acrópolis.

Después del atardecer, bajamos al barrio de Plaka, donde cenamos en una taberna local. El vino blanco local nos resultó un tanto aguado, pero la comida era buena. Nuestra elección fue una pequeña selección de platos locales: queso al horno con especias picantes, berenjenas rellenas y envueltos de hoja de parra que contenían carne picada y arroz en el interior. Nuestras compras en Atenas incluyeron algunos recuerdos para llevar a casa y luego nos fuimos directamente al hotel, donde revisamos e-mails, nos duchamos y fuimos rápidamente a dormir. Era el final de un día largo y agotador!

 

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