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El Palacio de Versalles

Una visita al Palacio de Versalles

Ubicado en la ciudad homónima, en las afueras de París, el Palacio de Versalles, o Château de Versailles –  en francés -, es uno de los mayores logros del arte francesa del siglo 17. Un viaje a París solo está completo tras una visita a Versalles, Patrimonio de la Humanidad de UNESCO.

Un poco de historia

Versalles fue, en la primera mitad del siglo 17, el refugio de caza del Rey Luis XIII, una construcción sencilla de ladrillo y piedra.  Sobre este palacio original su hijo, Luis XIV, ordenó tres sucesivas reformas, desde 1661 hasta 1692, para la expansión y modificación de la construcción. Allí instaló la Corte y la Sede de Gobierno, en 1682, cuando el Rey dejó París. Las reformas continuaron hasta su muerte, en 1715.

En el siglo 18, durante los reinados de Luis XV y Luis XVI, el Palacio de Versalles mejoró su estética con la adición de nuevos apartamentos. El 6 de octubre de 1789, el monarca Luis XVI y su familia debieron abandonar Versalles, que fue tomado por el pueblo en la Revolución Francesa, y recluirse en París. La monarquía cayó y Versalles fue cerrado en 1792, mientras que el mobiliario y las decoraciones se remataron.

En los años siguientes el Palacio de Versalles fue museo, con un ala funcionando como hospital para soldados. Napoleón cerró el museo del Palacio durante su Primer Imperio y residió en uno de los edificios aledaños: el Gran Trianón. Los reyes borbones Luis XVIII y Carlos X apenas visitaron Versalles. En 1837, y en plena Monarquía de Julio, el rey Louis-Philippe inauguró en el Palacio de Versalles un museo dedicado “a todas las glorias de Francia”.

Hoy día, Versalles sigue siendo un museo y la quinta república francesa, el gobierno actual, lo promueve como una de las principales atracciones turísticas de Francia, infaltable para todo aquel que realiza turismo en París. Sin embargo, el palacio sigue cumpliendo funciones políticas y se utiliza, tradicionalmente, siempre que deben introducirse enmiendas a la constitución.

Recorriendo el Palacio de Versalles

Luego de un corto viaje desde París, se llega a la ciudad de Versalles. Encontrar el Palacio no es difícil, solo debe seguirse a los muchos turistas que lo visitan a diario. Al salir de la estación de tren, se debe caminar un par de cuadras hacia la derecha. El palacio pronto será visible sobre la izquierda.

Tras caminar por el Patio de Honor, donde puede apreciarse una estatua ecuestre de Luis XIV, se llega al Patio Real. Conviene comprar las entradas por anticipado para evitar la espera y poder acceder directamente. En algunos casos, se ofrecen entradas en combinación con el transporte público desde el centro de París. El ticket incluye una audio guía gratuita multilingüe y fácil de utilizar, que te acompañará durante el recorrido.

La visita comienza en la capilla real, lugar de culto del rey y su familia. De allí puede accederse al piso superior, donde se encuentran los apartamentos del rey y de la reina. En el del rey se distinguen el salón de Hércules, el de la abundancia, el de Venus utilizado en los bufetes, el de Diana para jugar billar, el de Marte era el salón de baile, el de Mercurio era el salón de los juegos de cartas, el de Apolo era sala de música.

La última habitación, el  salón de la guerra, conecta con el hall de los espejos, donde se realizaron muchas de las ceremonias de la corte francesa durante el antiguo régimen. Allí se declaró además la reunificación alemana y, luego de la primera guerra mundial, fue donde Alemania debió firmar el Tratado de Versalles y rendirse.

El contiguo apartamento de la reina tiene sus salones armados también en paralelo a los del rey. Allí se aprecian el salón de la paz, el de los pares, la sala de los guardias, el salón de la coronación, antecámara, gran gabinete y cámara de la reina. De regreso en planta baja, la ópera es uno de los emprendimientos más ambiciosos de Luis XIV. Los apartamentos del delfín y la delfina –herederos al trono- en planta baja, junto con el Museo de la Historia de Francia, completan la visita.

Los jardines de Versalles

Ninguna visita a Versalles está completa sin un recorrido por los jardines de Versalles. Cuando el clima es agradable, resulta un paseo ideal para alejarse del ajetreo que significa cualquier viaje a París y conocer un poco más sobre la historia de Francia, su arquitectura y paisajismo.

Los jardines de Versalles son un ejemplo emblemático de los jardines reales franceses – conocidos como jardin à la française. Este tipo de diseño de jardinería se basa en principios de simetría que buscan imponer el orden sobre la naturaleza.

Creados a partir de 1661 por André Le Nôtre, cuentan con multiplicidad de arboledas, estatuas, fuentes, lagos y parterres –lechos de flores o hierbas-. Los horarios de apertura varían según la estación pero van desde las 7 u 8am hasta las 6 u 8.30pm.

La visita a los jardines puede realizarse a pie, pero hay además alquiler de bicicletas y carritos de golf, y un tren que recorre los jardines y traslada a los turistas a los diferentes puntos de interés.  En los lagos hay además alquiler de botes de remo. El ambiente es relajado y perfecto para un paseo que complementa el turismo en París.

María Antonieta y el Petit Trianon de Versalles

No todos aquellos que realizan turismo en París se aventuran a Versalles. Del mismo modo, solo algunos de quienes visitan el Palacio de Versalles se aventuran al Grand Trianon, el Petit Trianon y los dominios de María Antonieta.  En esta ocasión trataremos los dos últimos.

De origen austríaco, María Antonieta fue la esposa de Luis XVI. Cuando el delfín ascendió al trono, regaló a su esposa el Petit Trianon, una de las construcciones de Versalles. María Antonieta, inquieta y dejada a un lado por Luis XVI, que prefería los libros, pasó gran parte de su reinado en el Petit Trianon y sus jardines, hoy conocidos como los dominios de María Antonieta.

En París, muchos hablaban de la inquieta reina, que extrañaba la campaña austríaca y mandaba construir y modificar el paisaje de los jardines de forma constante. Allí pueden encontrarse jardines al estilo francés e inglés, además de una granja en miniatura, un teatro, un anfiteatro, un templo del amor, un molino y muchas otras pequeñas construcciones. El visitante siente, por momentos, que se encuentra en un parque de diversiones.

El Petit Trianon, por su parte, es un palacio sencillo, pero con algunas ideas insólitas: un sistema de poleas es utilizado para ocultar con espejos las ventanas de una de las habitaciones. En el comedor, Luis XVI planeaba un sistema de ascensión de la mesa con los platos servidos, para preservar la privacidad, que finalmente no se puso en práctica.

Estos son solo algunos consejos que nuestro blog de turismo aporta sobre el Palacio de Versalles. Sin dudas una experiencia inolvidable y muy rica tanto cultural como histórica, la cual seguramente disfrutarás.

 

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