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La crema, fallas en Valencia

Fallas en Valencia, último día: La cremà

Cuando te acuestas a dormir a las 5 am, despertar a las 9.30 o 10 a.m. no resulta del todo fácil. Un café con leche bien cargado, bebida frecuente en los desayunos y meriendas en España, me ayudó a despertar y juntar energías para armar la maleta y salir de la casa a tiempo. Luego de encontrarnos con el resto de nuestros amigos, conducimos de Benicarló a Valencia. La distancia entre ambas ciudades, que es de 144 kilómetros, se puede completar en unos 90 minutos gracias a una nueva carretera en la costa mediterránea de España.

Traté de organizar mis fotos en el camino, pero no es fácil trabajar en el ordenador mientras se está en un vehículo en movimiento, así que tuve que interrumpir la actividad cuando sobrevino el mareo y las náuseas. Mi estómago se sentía un poco extraño, probablemente debido a toda la carne y grasa que se consumen durante las fallas en España.

Era el último día de las Fallas en Valencia. Esa noche, todos los monumentos serían quemados, lo que simboliza el final de la semana de fiesta. ¡Teníamos que ver lo más posible de Valencia antes de la medianoche!

Pasado el mediodía, cerca de las 12:30, llegamos a casa de nuestros amigos en la zona norte de Valencia. Dejamos los coches y tomamos un autobús hasta el centro de Valencia, donde se celebraría una mascletà, como de costumbre, a las 14:00 horas de cada día. Dado que sería la última mascletà de la edición 2011 de las Fallas en Valencia, ¡se esperaba que fuese enorme!

El autobús tiene un costo de unos 1.30 euros en Valencia, mientras que el metro cuesta 1,40 por cada viaje. Sin embargo, se puede reducir el precio a la mitad si usted compra una tarjeta recargable de bus-metro. En ese caso, el costo es de 7 euros por 10 viajes. Sin embargo en nuestro caso, ya que era a la vez un día de fiesta y un día sábado, todas las tiendas estaban cerradas en Valencia, por lo que no tuvimos posibilidad de volver a cargar la tarjeta que ya teníamos.

Tan grande era la multitud que no pudimos llegar a la plaza principal -conocida en valenciano como la Plaza de l’Ajuntament -, que es además la más grande y es, como su nombre lo indica donde se encuentra el ayuntamiento. Nos detuvimos a media cuadra de la plaza, en una de las calles que conducen a ella, de pie entre los lugareños y turistas a la espera de lo que estaba a punto de suceder. Durante la espera, me entretuve comiendo “pipas”: semillas de girasol saladas que se abren abrir utilizando tanto la mano como la boca, lo que te mantiene ocupado y evita el aburrimiento.

La multitud fue creciendo hasta las 14:00, cuando comenzó la mascletà! Durante unos 6 a 8 minutos, la mascletàde Valencia nos deleitó con una explosión rítmica de petardos y fuegos artificiales. La gente hizo videos del estruendoso evento, que me produjo una sensación de cosquilleo y picazón en mis dos oídos. La Falla y la Falla Infantil situadas en la Plaza de la Municipalidad no son emprendimientos privados de los “casalls”, sino que son pagadas por el gobierno local, por lo que no toman parte en los concursos de fallas ni pueden ser seleccionadas para ganar premios.

Una vez terminada la mascletà, caminamos lentamente con la multitud y buscamos un lugar para comer. La mayoría de los lugares estaban llenos y los precios habían sido subidos por las circunstancias: eran fallas en Valencia en ese momento. Terminamos en una calle peatonal con bares y restaurantes a ambos lados. Elegimos el bar que acababa de abrir sus puertas por ese día, lo que probablemente no fue la mejor opción.

No había mesa para seis en el interior, por lo que tuvimos que sentarnos en una terraza a la sombra y el frío. Debimos que insistir muchas veces para que nos encendieran una estufa–de exteriores – junto a nuestra mesa. El menú de 15 euros era probablemente demasiado caro para las Fallas. Se trataba de una bebida a elección, un primer plato, un plato principal y postre o café. Elegimos la paella como entrada, pero resultó ser demasiado salada. Luegomi plato principal fue pescado merluza y las patatas. Para mí estaba bien, pero mis amigos, más acostumbrados a la cocina Mediterránea dijeron que no era buena. Elegimos postre, que consistía en fresas con crema, pero el sabor no era del todo bueno tampoco.

Después de la comida, caminamos hasta la plaza de la Reina, parando en el camino para comprar bebidas. Después de muchos días de fiesta, el agua sin gas y la tónica fue todo lo que pudimos tomar!Recordaba la Plaza la Reina – de mi visita a Valencia años atrás – como una bonita plaza llena de flores, justo al lado de la principal catedral de Valencia, donde se puede subir a la torre y obtener una buena vista de la ciudad.

En lugar de subir a la torre, dimos la vuelta y fuimos a la Plaza de la Vergeo Plaza de la Virgen, donde las multitudes se reunieron para ver un monumento de la Virgen María cubierta de todas las flores que le fueron ofrecidas con motivo de las Fallas en Valencia. Era un espectáculo impresionante y muy bello.

Lo único malo de multitudes en Valencia es que, cuando la gente tiene que pasar, primero te empuja – o pasa por arriba de tus pies con sus carritos de bebé – y sólo entonces mira hacia atrás y pide disculpas. Por lo que su “perdón” o “lo siento”, suena más a un “lo siento, pero estás en mi camino, así que es tu problema”. Sin embargo, si usted va a hacer turismo en España por un tiempo, pronto comenzará a imitarlos, ¡es muy conveniente para agilizar las caminatas en zonas concurridas!

Para la “merienda”, la cuarta comida en España – poco antes del atardecer, entre el almuerzo y la cena – fuimos a una cafetería llamada Santa Isabel, donde había horchata con “fartons”, y un chocolate caliente muy cremosa y denso para llevar. La horchata uorxata es una bebida hecha a base de leche con un fruto llamado “chufa”. Los fartons son unos dulces en forma de palo ancho o de grisin. Horchata y fartons van bien juntos y son los preferidas para los días de calor. En climas más fríos, algunos prefieren el chocolate caliente con buñuelos, un típico dulce frito.

Utilizamos un mapa de todas las Fallas de Valencia, que habíamostomado de una oficina de información turística. Así caminamos de Falla en Falla. Las Fallas de Valencia eran un poco más grandes que las de Benicarló, y su estilo era un poco más sofisticado, pero la esencia es la misma. Hicimos un montón de fotos e incluso vimos un show de luces en la calle Cuba, que fue la que ganó el premio por mejor iluminación a la mejor iluminación para las Fallas de Valenciaen 2011.

Después de eso, caminamos a la Falla ganadora, para verla antes de que fuese quemada. Luego nos dirigimos hacia el apartamento, corriendo para llegar a la última Falla especial (por su mayor tamaño) en nuestro camino antes de que comenzaran a quemar la Falla Infantil junto a ella. Para llegar allí tuvimos que caminar por las principales calles comerciales en el centro – La Gran Vía y la calle Colón, y cruzamos el puente de Calatrava, construido por el mundialmente conocido arquitecto Santiago Calatrava, que es nacido en Valencia.

Una vez en la Falla, me abrí paso hasta la segunda fila para ver la quema de una Falla Infantil, que tuvo lugar a las 22:00 horas. Una estación de televisión local estaba allí para hablar con la Fallera Mayor Infantil mientras ella decía adiós a su año de gloria. Los bomberos también estaban allí con una manguera, preparados para intervenir en caso que algo saliera mal.

Cuando la Falla Infantil se prendió fuego, fuegos artificiales y petardos hicieron un hermoso espectáculo poco antes de comenzar la gran fogata. La quema de los “ninots” fue acompañada con el sonido de la música local. La Fallera Mayor Infantil, junto con un joven de su edad – el Fallero Mayor Infantil, dieron un último paseo en torno a la Falla Infantil en llamas, y abandonaron así la zona de exclusión antes de que aumentara el calor. Cuando un payaso empezó a arder por la espalda, me recordó a una película de terror.

En ese mismo momento tenía lugar un partido de la Liga de Campeones de Europa, con Madrid jugando contra Barcelona, por lo que mis amigos me esperaron en un bar. Me uní a ellos para una pequeña cena de tapas de “patatas bravas” y “sepia” -una especie de pescado. También comimos “bocadillos de lomo”. Nuestra bebida elegida fue “clara” una cerveza aguada con jugo de limón o refresco de limón.

A medianoche, la cremà / quema de la gran Falla tuvo lugar justo al lado de donde la Falla Infantil se habían quemado unas horas antes. La multitud fue aún mayor, los fuegos artificiales más espectaculares, la quema fue más calurosa y lleno de cenizas y humo, con una presencia activa de los bomberos para mojar en forma constante los edificios y árboles circundantes, manteniéndolos a salvo del fuego.

Después de que todos los símbolos fueron quemados, la fiesta de las Fallas de Valencia fue oficialmente finalizada, y la gente caminó de regreso a casa en total tranquilidad. El sonido de los fuegos artificiales restantes y la cremà de algunas Fallas que habían atrasado el comienzo todavía se oíana lo lejos, incluso desde mi cama en el apartamento.

Esa noche no hubo fiesta de Fallas en Valencia, la gente necesitaba un descanso después de una semana de festejar sin parar durante todos los días y las noches. Fue una gran fiesta y estoy feliz de haber sido capaz de tomar parte en ella. ¡Hasta la próxima!

 

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