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Lo mejor de la zona montañosa central Islandia

Desperté con la luz del día, pero solamente alrededor de las 9 de la mañana. El resto del grupo ya estaba abajo tomando el desayuno, pero yo llevaba tapones para los oídos y por lo tanto no los había escuchado.

Dentro de la cabaña, y sobre todo en la planta alta, hacía más calor que al aire libre, pero todavía se sentí mucho frío una vez salí del saco de dormir. Me quedé con la ropa interior térmica puesta, solo sustituyendo mis pijamas por ropas para actividades al aire libre. Solo entonces bajé y me reuní con los demás. El desayuno consistía en algo parecido a lo que comimos la noche anterior: chocolate caliente, zumo de naranja, arroz endulzado con canela y azúcar, tostadas con paté o con una salsa de mayonesa con camarones.

Utilizar el lavabo requería una enorme dosis de valentía: hacía mucho frío y había llovido durante la madrugada, lo que aportaba a crear una atmósfera sombría. Poco a poco mejoró, sin embargo, y para el momento en que salimos de la cabaña el día estaba lo suficientemente bueno como para permitirnos tomar algunas fotos y caminar hasta el lago cercano. El paisaje al salir de la cabaña era hermoso. A pocos metros teníamos el lago de los cisnes – Alftavotn – rodeado de altas montañas.

Siguiendo el modelo de confianza aplicado en toda Islandia, el sistema de pago de la cabaña – refugio de montaña consistía en una caja colocada dentro de la propia cabaña para estos fines. En nuestro caso, sin embargo, pagamos con una transferencia de tarjeta de crédito para el club de excursionistas que posee esta cabaña, y del que nuestra amiga Una es miembro, por lo que no debimos dejar el dinero en la caja de la cabaña. En el resto de la mañana acabamos por dejar todo muy limpio para los siguientes visitantes, y luego empacamos nuestras maletas para seguir nuestro viaje en la región central de Islandia.

Durante un paseo matutino, Onni encontró una manera de llevar el coche cerca de la cabaña, por lo que poner nuestras cosas en la parte posterior del coche fue mucho más fácil que llevarlas a la cabaña la noche anterior. Luego, con el coche cargado, comenzamos nuestro recorrido por la zona montañosa central de Islandia, donde pasaríamos la mayor parte de nuestros días.

Una cosa que olvidé de mencionar en el post de ayer, y que también fue un punto destacado de nuestra travesía el día de hoy, es que debimos cruzar un río para acceder a la cabaña, así como para regresar. Este río se llama Sydri-Ofaera, que es el islandés para “el intransitable del sur”. El flujo de las aguas lo convierte en un río muy profundo y con un fondo rocoso y escarpado. Esta mañana además, debido a la lluvia, había una fuerte corriente de agua. Onni se las arregló para cruzar con calma, conduciendo lentamente y manteniendo una velocidad constante, mientras que la gente en otro coche, que había parado en el lado opuesto y no se atrevió a intentar el cruce, nos miraba con sus ojos bien abiertos. El río tenía unos 70 cm de profundidad.

Pasaríamos todo el día conduciendo por el que se conoce como el Camino del Norte Tras las Montañas. También hay una ruta sur, ubicada, entre las montañas y la zona costera, pero los lugares de interés a nuestros amigos nos llevarían se encontraban sobre la ruta del norte.

Nuestra primera parada fue Eldgjá, un popular punto de partida y de llegada para las caminatas de grupos de excursionistas. Aparcamos el coche y realizamos una corta caminata en el interior de un cañón que fuera creado por la erupción más grande en la tierra en tiempos históricos. Después de caminar por el lado de un acantilado, evitando las rocas durante algo así como 20 minutos, llegamos justo en frente de una hermosa catarata llamada Ofaerufoss – que toma su nombre del cercano ríoOfaeru. Esta catarata, según nos contaron, solía tener un arco de piedra que la gente podría utilizar para cruzar de un lado a otro frente a ella, pero el arco se cayó en los años 80. Tomamos algunas fotos del grupo y luego regresamos.

El trayecto total fue de 3,8 kilómetros. El suelo se encontraba muy húmedo y mis zapatos deportivos no eran totalmente impermeables, por lo que pedí prestadas a Una un par de botas de las que se utilizan para este tipo de caminatas al aire libre. Desafortunadamente, las botas resultaron ser un poco demasiado pequeñas para mis pies. La caminata de regreso fue muy dolorosa y, una vez de vuelta en el coche, note que se me habían formado ampollas en la parte trasera de ambos talones. Afortunadamente, Una contaba con unas banditas curativas especiales, gruesas y con la forma perfecta para colocarse en la parte trasera del pie. Me sentí mejor después de colocarme estas bandas adhesivas y volver a ponerme mis zapatos deportivos.

Habiendo entrado en calor durante la caminata, repusimos fuerzas comiendo algunos caramelos. Luego continuamos nuestro camino hacia nuestra próxima parada: Landmannalaugar Este es el destino más popular en el Altiplano Central de Islandia, por lo que no nos sorprendió demasiado encontrarnos con gran cantidad de coches allí.

Popular entre los excursionistas, Landmannalaugar es también un lugar desde el que parten y en el que finalizan muchos de estos paseos de senderismo. En el lugar hay algunas cabañas y zonas de acampada, así como aseos, duchas y mesas de picnic bajo techo. Todas estas instalaciones son sencillas pero muy funcionales, y se construyeron debido a la presencia de aguas termales provenientes del volcán cercano. Allí hay una piscina termal natural de agua caliente y un río también de agua caliente.

Para el almuerzo realizamos un picnic en una de las mesas, comiendo lo que nos quedaba. Estaba lloviendo y hacía algo de frío al aire libre, por lo que algunos de nosotros dudamos si entrar o no en el agua. Afortunadamente, yo había llevado un segundo traje de baño, dado que el primero todavía estaba húmedo desde el día anterior. Cambiamos nuestras ropas en el área de los baños y luego corrimos los cerca de 200 metros que la separan los vestuarios de la entrada al río, vestidos solamente con nuestros trajes de baño, una chaqueta y sandalias de playa.

La sensación de ingresar en el agua tibia resultó muy agradable. El río no tenía más de 60 centímetros de profundidad, por lo que podíamos sentarnos cómodamente. Me coloque cerca de una de las muchas fuentes de agua caliente que ingresaban al río, y solo me moví de un lugar a otro para buscar la temperatura más agradable para mí cuerpo en determinados momentos. Pasamos mucho tiempo en el agua, probablemente más de una hora, escuchando Francés, Español, Catalán, Inglés e Islandés, mientras nos encontrábamos allí. Landmannalaugar es definitivamente popular entre los turistas.

La salida del agua no resultó tan mala como esperábamos. Una vez nos secamos con las toallas, nuestros cuerposse mantuvieron caliente durante el trayecto de regreso a los vestidores. Una vez listos, realizamos una corta caminata ascendiendo por la colina de lava. Desde allí arriba pudimos disfrutar de una hermosa vista tanto de la montaña que nos rodeaba como del río que se encontraba a nuestros pies.

Continuando con nuestro viaje, nos detuvimos una vez más en un gran cráter llamado Lgotipollur o “charco horrible”, probablemente debido al hecho de que no hay peces allí. El cráter se formó a partir de una única explosión en el año 1480, y cuenta con varios tonos de rojo, negro y verde, que producen un impresionante contraste con el fuerte tono azulado de las aguas.

El plan original era pasar la noche en la granja de Olinda y disfrutar de un día más en la naturaleza. Sin embargo, Onni tenía que ir a trabajar al día siguiente y la parada en la finca no era conveniente. Además de eso, una de las chicas estaba ya extrañando demasiado la civilización y la vida urbana. No tengo del todo claro como tuvo lugar la toma de decisiones, dado que no es fácil seguir estos procesos cuando en el grupo se habla varios idiomas. En cualquier caso, el resultado final fue un cambio de planes de último momento y un regreso temprano a Reykjavik.

En el camino de regreso a la ciudad, nos detuvimos en la cercana ciudad de Stokkseyri, donde cenamos en “A la orilla del mar”, o Fgorubortid. Este es un restaurante que se especializa en un plato: la langosta bebé. La mayoría de nuestro grupo comió langostas y quedó fascinada. En mi caso, como me sentía demasiado perezosa como para pelar cada langosta por mí misma, me decidí a probar una sopa de langosta, que resultó ser muy cremosa y sabrosa.

Una vez de vuelta en casa de Una y Onni, y después de una ducha caliente y algo de trabajo, todos nos fuimos a la cama, teníamos sueño atrasado y necesitábamos reponer fuerzas para los días por venir.

 

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