¿Ya conoce el Louvre, el Museé D’Orsay y en centro Pompidou? ¿Le gustaría hacer algo diferente en París? La cosmopolita ciudad cuenta con una amplia variedad de museos, menos conocidos, para todos los gustos. En la edición anterior visitamos museos de la policía, de manufacturas, de ventiladores y de chocolate. ¿Todavía no encontró uno para usted? Aquí encontrará algunas otras opciones.
Para aquellos que se consideran niños en su interior, el Musée de la Poupée es un lugar a no perderse. Situado al final de un callejón cerrado lleno de flores, éste museo esta lleno de nostalgia del pasado. Allí se explora la evolución de la muñeca a lo largo del tiempo y se exponen 500 muñecas desde el año 1800 y hasta 1919. La ambientación de la exposición deleita a niños y adultos. Hay además una “clínica de muñecas” anexa. Durante todo el año se reparan allí las muñecas antiguas.
Si anda cerca de la Bastilla y gusta de los mundos fantásticos, no deje de visitar el Musée de la Magie et des Automates, donde se ofrece una crónica de la historia de la magia en una colección única de ilusiones y objetos relacionados con la magia. Se muestra también el extraño y maravilloso mundo de los robots, con más de 100 ofrecidos para que los visitantes prueben su funcionamiento, una colección única en el mundo.
A los fumadores puede interesarles el Musée du Fumeur. Abierto en 2001, el museo reúne varios objetos ligados a la ancestral práctica de fumar en los diferentes lugares y períodos, a la vez que provoca reflexiones sobre la práctica de fumar.
Para los adultos, el Musée de l’Érotisme explora la temática de la sexualidad en las diferentes artes: arte creativa popular, arte sagrada, creación contemporánea y la historia de los burdeles desde fines del siglo XIX.
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