El pasado lunes 14 de marzo, anticipando que la venta de entradas para los Juegos Olímpicos de Londres 2012 se abriría al día siguiente, se instaló un reloj Omega gigante en la Plaza de Trafalgar en Londres, que sería el encargado de la cuenta regresiva hasta la inauguración de las Olimpíadas el año próximo. Menos de un día más tarde, el reloj decidió dejar de funcionar.
Londres hizo todo un evento con motivo de la instalación del reloj en el espacio público de Trafalgar. Fue una ocasión para celebrar, con mucho glamour, que los Juegos Olímpicos de Londres 2012 comenzarían poco más de 500 días más tarde.
Desafortunadamente, cuando restaban aun 500 días, siete horas, seis minutos y 56 segundos para el comienzo de los Juegos Olímpicos de Londres, el reloj dejó de funcionar. Un fallo técnico provocó su detención inicial. Luego el reloj comenzó a andar en el sentido inverso, y así siguió hasta el momento en que llegó un técnico para tratar de repararlo.
“Estamos muy decepcionados con este problema técnico”, declararon los fabricantes del reloj, la empresa Omega, en un comunicado de prensa. “Estamos tratando de entender lo que pasó y esperamos que el reloj vuelva a su funcionamiento normal tan pronto como sea posible”, agregaron.
Con 6,5 metros de altura y 5 metros de ancho, el peso del reloj Omega es de unas cuatro toneladas. La inauguración del lunes fue una ceremonia oficial, a la que asistieron autoridades y atletas del Reino Unido.
Un portavoz del Comité Organizador comentó en tono divertido: “este incidente sólo nos da más tiempo para prepararnos para los Juegos”.
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