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Una tarde en el Barrio Latino de París

Barrio Latino | NotredameEl día después de Montmartre, quería tener un “día de descanso” y simplemente relajarme y adelantar un poco mi escritura pero, sin embargo, no podía dejar de pensar que todavía estaba de viaje por París, de donde me iría al día siguiente, por lo debía aprovechar mi tiempo al máximo. Intenté utilizar la llovizna como excusa para no salir, pero no funcionó con mis amigos, que me instaron a dejar el sofá e ir a caminar o hacer algo!

No tenía ganas de ir muy lejos o tomar el metro este momento pero todavía había un posible plan, perfecto para mí: recorrer el Barrio Latino de París –o Latin Quarter-, que se encuentra a pocas cuadras de donde yo estaba.

La caminata por la Avenue des Gobelins me hizo pensar en cómo, todas las veces que había estado allí, había hecho caso omiso de la “Manufacture des Gobelins”, una fábrica de tapicería tradicional situada muy cerca de la estación de metro de “Les Gobelins”, en el distrito XIIIe. Este magnífico edificio fue una vez la fábrica donde los miembros de la realeza mandaban hacer sus tapices y muebles, incluyendo aquellos de la corte de Luis XIV y los monarcas posteriores.

Hoy en día, la “Manufacture des Gobelins” pertenece al Ministerio de Cultura francés y funciona como un museo, que ofrece visitas guiadas los días martes, miércoles y jueves, tanto a los 14 como a las 14:45 hs. En cualquier caso, con todo lo que había pospuesto mi salida, ya era muy tarde para realizar esa visita cuando pasé frente a Des Gobelins, así que tal vez la próxima vez pueda probar ingresar a la ex-fábrica…

El tiempo estaba un poco húmedo, pero era un día de mucha luz y resplandor, con una temperatura agradable que no requería vestir más que un chaleco sin mangas para mantener el cuerpo abrigado. Incluso siendo ya la segunda semana de febrero, algunas de las tiendas todavía tenían carteles con la palabra “Soldes” -rebajas- en sus ventanas. Aun así, y dado que las ventas comerciales con rebajas en Europa suelen tener lugar a partir de principios de enero, no es mucho lo que queda para comprar a esta altura del año. Sin embargo, si solo puede realizar su viaje por Europa en el mes de febrero, vale la pena darse una vuelta por las tiendas de todos modos. Al menos no deberá lidiar con la multitud y la locura de los primeros días de compras con rebajas, e incluso puede que consiga una buena oferta en un artículo que le guste.

Al final de la Avenue des Gobelins hay un café Starbucks y, justo a la izquierda de este café, comienza la Rue Mouffetard. Hace casi tres años, pero en un mucho más caluroso día de verano, recuerdo recorrer este mismo camino con un par de amigas, cuando estábamos a punto de decir adiós a una de ellas que volaría de regreso a casa esa tarde. Fue divertido encontrarme en el mismo lugar otra vez, y en una situación similar, pero por mi cuenta.

La Rue Mouffetard es una de las calles más viejas de París y, por lo tanto, un lugar muy pintoresco para visitar en el Barrio Latino. También es un lugar muy turístico, donde los extranjeros que se encuentran de vacaciones en París son fácilmente identificables por las cámaras y mochilas que portan, mientras que la población local se dirige a los pequeños restaurantes y cafés acogedores, o realiza sus compras de comestibles cargando con carritos de compras que traquetean al ser arrastrados por las calles de Paris.

Hay un montón de “Fromageries” en esta calle, ofreciendo todas las variedades de queso imaginables para la venta. Panaderos, carniceros, pescaderos, queseros, jardineros y vendedores minoristas de rubos diversos son también algunos de los personajes típicos que se encuentran a ambos lados de la calle Mouffetard, detrás de los mostradores de las tiendas en que tienen sus productos a la venta. Traté de comprar algunos souvenirs, pero me resultaron un poco caros en esta calle, así que decidí seguir caminando y buscar otro lugar.

Al final de la Rue Mouffetard doblé a la izquierda hacia la Montagne Sainte-Geneviève (distrito 5). Después de un par de cuadras, llegué a un edificio en el que recordaba haber visto antes. Era una iglesia, pero no podía recordar su nombre. Por curiosidad he buscado el letrero. Entonces vi que se trataba de la Iglesia de Saint-Étienne-du-Mont, dedicada a Santa Genievève -Santa Genoveva. Me acordé de haber oído y leído este nombre con mucha frecuencia en París y, por otra parte, es la traducción de mi nombre en francés, así que decidí ingresar a la iglesia.

Había unos pocos turistas en el interior, así como un puñado de fieles orando en las diferentes capillas. Me sorprendió ver por primera vez por lo que en arquitectura se conoce como “rood screen” (el área que separa la zona de la iglesia en que se sientan los clérigos y donde está la cruz, del resto de la iglesia en que se sientan los parroquianos) que cuenta con una doble escalera de caracol y es la única que queda en París. Luego pasé algún tiempo en el santuario de Santa Genievève, y descubrí por qué su nombre me resultaba tan familiar: es la patrona de París! Sin embargo, debido a la vinculación entre su nombre y el mío, me decidí a encender una vela.

Cuando salí de Saint-Étienne-du-Mont me di cuenta que estaba sobre el lado derecho del Panteón de París, donde muchas importantes figuras y personalidades francesas y están enterradas. Nunca había estado dentro de este edificio, así que decidí darle un vistazo. Eran tan sólo las 16:30, y el Panteón permanece abierto hasta las 18hs, pero el personal del Panteón parecen tomar los tiempos de cierre muy en serio – o los visitantes suelen tomar demasiado tiempo para visitar el Panteón de París – por lo que fui advertida sobre su hora de cierre y aconsejada a comenzar mi recorrida por el final: en la parte posterior de la cripta. Allí visité las tumbas de varios personajes importantes como Voltaire y Rousseau, Victor Hugo, Alexandre Dumas, Louis Braille, René Cassin, Jean Monnet, Pierre y Marie Curie.

Para alegría del personal, terminé el recorrido por el Panteón a las 17.30 hs, y luego caminé por la calle que sale justo al frente cuesta abajo un par de cuadras hasta Le Jardin du Luxembourg, un hermoso parque de París. Desafortunadamente, durante el invierno este parque cierra a las 17:30, por lo que no se me permitió el ingreso al jardín. Sin embargo, cerca de los jardines, en la calle que conduce de regreso al Panteón, encontré una tienda de souvenirs donde compré los regalos que buscaba.

Me detuve en la “Poste”, oficina de correos cuyos locales se encuentran convenientemente dispersos por todo París – fácilmente identificables por los letreros amarillos con el logotipo azul – y por suerte todavía estaba abierta. Miré el horario de atención y tenía sentido: de lunes a viernes, estas oficinas cierran a las 8 pm. Me explicaron que para enviar un pequeño paquete era más económico comprar un sobre de los que tienen burbujas en una librería – para luego incorporar el sello en la Poste – y así lo hice. El personal fue muy amable y no me demoré mucho tiempo allí, ¡muy eficiente!

Caminé de regreso a la Avenue des Gobelins, tomando fotos de las calles del Barrio Latino de París iluminadas por las tenues luces y colores de la puesta del sol, y con reflejos de los edificios en el pavimento aún húmedo por la lluvia. A las 19hs estaba nuevamente en el apartamento, contenta después de una caminata de tres horas por la bella ciudad de París. Agradezco una vez más a los editores de blog viajes por esta oportunidad.

 

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